EL CLÚSTER DE EMPRESAS|COMPETIR COLABORANDO.


EL CLÚSTER COMO FILOSOFÍA DE LO GLOCAL.CLÚSTER DE SILICON VALLEY

Es evidente que la estructura empresarial de la Nueva Economía Mundial está en constante evolución y cada vez más influida por las posibilidades que ofrecen los recursos provenientes de la información, la tecnología y el conocimiento. Una de las transformaciones más interesantes que están adoptando las empresas para competir e innovar dentro del panorama económico mundial es el clúster. Se trata de todo un “artefacto empresarial” que combina de forma estratégica las posibilidades de globalización y su amplitud de mercados, con las sinergias de lo local mediante el aprovechamiento de ciertos imputs competitivos tangibles propios del contexto cercano: su posicionamiento geográfico, los recursos naturales de la zona,una red local de proveedores eficiente, los recursos de conocimiento y experimentación próximos a la localización del clúster (universidades, laboratorios,etc)  o la existencia de un mercado de trabajo autóctono que posibilite mano de obra especializada y en número suficiente. A estos activos evidentes hay que sumar otros de naturaleza no tangible que a modo de imputs culturales o valores compartidos se consideran determinantes como aportación local para la pervivencia y estabilidad de la alianza de empresas. En este sentido el clúster comparte gran parte de la filosofía propia del concepto económico y cultural denominado GLOCAL.

Como todo novedoso concepto que se incorpora a la literatura especializada de la Economía y de la Sociología del Trabajo, la definición de este tipo de “agrupamiento de empresas” está expuesto a diversas consideraciones y aportaciones y casi todas ellas enriquecen y completan la diversas perspectivas de lo que es (y no es) un clúster.

Podemos definir el clúster como una articulación empresarial implantada geográficamente en un mismo espacio, que persigue maximizar la eficiencia de todos sus componentes teniendo como eje fundamental combinar en sus actuaciones, el conocimiento, el capital humano, la innovación, el aprendizaje y el desarrollo de nuevos procesos tecnológicos. Todo ello desde un prisma donde se integran estrategias comunes de colaboración-competencia.

El objetivo primario de un clúster es mejorar la competitividad de cada uno de sus componentes. Desde luego, esta conformación de estrategias comunes persigue como toda alianza, reducir las incertidumbres y maximizar los beneficios.

CLÚSTER, ALGO MÁS QUE UN PARQUE TECNOLÓGICO

Para poder entender la verdadera esencia del clúster como mecanismo colectivo de competitividad empresarial es necesario interiorizar previamente las nuevas perspectivas sobre la competencia y la rivalidad entre empresas. En la Nueva Economía buena parte del saber debe ser considerado como un bien común, por tanto, el conocimiento científico aplicado posteriormente a determinados  procesos de trabajo debe ser asumido por todos los componentes del clúster como de naturaleza no-rival. Es necesario entender que la interacción y la puesta en común de la dotación disponible en recursos técnicos y humanos permite a la larga un incremento de la calidad y la excelencia de todos las empresas integradas en el clúster.

Por tanto debemos insistir en que los nuevos paradigmas de la organización empresarial pasan necesariamente por el planteamiento de la interacción entre empresas en una doble perspectiva que integra actitudes de cooperación y de competitividad al mismo tiempo. Esta nueva perspectiva reduce costes a la vez que sirve a las empresas implicadas para desarrollar estrategias comunes que aminoran los riesgos ante un mercado global cambiante y exigente.

Hay que precisar que las empresas encuadradas en una organización clúster no pierden su forma jurídica independiente ni tampoco ceden soberanía en las cuestiones administrativo-contables, en ambas cuestiones la titularidad y responsabilidad empresarial sigue estando bien definidas individualmente. Siguiendo esta misma línea definitoria y aclaratoria es importante añadir que no toda concentración de empresas fijada sobre un espacio geográfico concreto tiene ya, por el hecho de ser un conglomerado o agrupamiento empresarial, el marchamo de clúster.

Un clúster es un agrupamiento novedoso que incorpora a la cantidad y densidad, grandes dosis de calidad e innovación que sobrepasan las típicas estructuras horizontales y/o verticales. Un clúster es algo más que un parque tecnológico, un clúster involucra en su actividad compartida, además de los activos propios de las empresas participantes, dinámicas que tienen que ver directamente con la administración pública, las universidades, centros de investigación, institutos tecnológicos, centros de formación profesional (que generan formación específica para el concentrado de empresas), entidades financieras específicas, e incluso integran en sus planes de desarrollo redes de proveedores, canales de distribución compartidos y otras externalidades que potencian  la actividad empresarial del clúster, en resumidas cuentas, hablamos de empresas interactuando e inmersas en procesos de I+D+I compitiendo en la nueva economía del siglo XXI.

La interrelación entre las empresas integrantes de los clúster dependen del tipo de vínculos que dominen en la actividad, si se trata de actividades donde priman la compra-venta y donde se ve involucrada la cadena de suministros de manera especial, se propician relaciones de tipo preferentemente más asimétrico, de estructura vertical. Mientras que aquellas empresas que se involucran en un clúster para compartir principalmente mano de obra, recursos naturales o aplicaciones tecnológicas, se decantan por estructuras de relación más igualitaria y de corte horizontal en sus funciones colaborativas.

En cuanto a la complejidad de la relación entre las empresas involucradas, es frecuente la alianza de corte bilateral, concreta, específica, entre dos grandes compañías en pos de abaratar costos de fabricación, instalación o apertura de nuevos mercados; y no es menos frecuente la forma multilateral y compleja en busca de ventajas competitivas propias del aprovechamiento integral que ofrecen todas las sinergias compartidas del clúster.

En el apartado de recursos humanos, aunque la disponibilidad de mano de obra es específica de cada organización integrada en el clúster, es evidente que el compartir el conocimiento y la experiencia del capital intelectual de otros forma parte de las ventajas que ofrece la naturaleza no-rival de las relaciones entre las empresas integradas. Para dimensionar convenientemente el aspecto de los recursos humanos y su importancia en los clúster, tan sólo mencionar que el clúster de Silicon Valley puede afectar  fácilmente a más de 350.000 trabajadores en su zona de influencia, y el clúster localizado a las afueras de Estocolmo afecta según datos del propio consorcio a mas de 65.000 personas entre estudiantes, docentes y trabajadores.

SILICON VALLEY, PARADIGMA DE TECNO-CLÚSTER EFICIENTE

A primea vista podría parecer que el nicho de actividad propicio para la forma empresarial de clúster estaría reservada al sector de la alta tecnología, a las denominadas tecno-clústeres, al estilo del ya mencionado Silicon Valley con empresas como Google, Facebook, Ebay o McAffee y  actividades centradas en la biomedicina, la informática o los semiconductores, por destacar algunas. Como ejemplo Europeo ya hemos señalado el macro-clúster instalado en la capital de Suecia y que cuenta con decenas de empresas e instituciones de todos los tamaños entre las que destaca la presencia de gigantes de la tecnología como Ericcsson, Nokia o Intel y universidades e institutos tecnológicos de primer nivel. La fisonomía de estos clúster se sitúan dentro del perfil de empresas startup ( de las que ya nos ocupamos brevemente en un artículo anterior).

Sin embargo son frecuentes la actividad de clúster industriales de corte tradicional como los del calzado en Italia o en el Levante español o el incipiente clúster de la industria agroalimentaria en Navarra. Estos ejemplos nos indican que la innovación y la tecnología no excluye la pervivencia de otro tipo de clúster más clásicos, menos intensivos en el uso de t.i.c. y centrados en actividades del tipo know-how, lo que significa que basan su aportación al clúster en poner en común la experiencia, la pericia y el saber hacer bien las cosas, ofreciendo su excelencia y conocimiento del sector como mayor polo de atracción, este sería el caso de algunas importantes empresas especializadas en la expansión de franquicias globales con desarrollos locales de productos diferenciados según culturas y costumbres.

En un más a más, otro ejemplo magnífico que puede ilustrar  las características que mejor definen un clúster lo podemos encontrar en el análisis de la Marina de Empresa creada por el fundador de Mercadona en la zona del Levante español. Se trata de un (pequeño) clúster de conocimiento y laboratorio de empresas orientado hacia la generación de tejido  empresarial con alto valor tecnológico y con presencia activa de la Administración, el estamento universitario, recursos humanos especializados y la implicación de diversos institutos técnicos.  El objetivo final: fomentar la formación, la capacidad de crecimiento e innovación y el emprendimiento con alto valor añadido.

“COMUNICAR PARA APRENDER  Y COMPARTIR”.

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