EMPRESA Y POSTMODERNIDAD.


III Revolución Industrial.POSTMODERNIDAD

Desde un perfil organizativo-empresarial podemos afirmar que es a partir de 1970 cuando comienzan a implementarse importantes transformaciones organizativas en la Empresa. No se trata de una revolución en el sentido de intensidad y ritmo acelerado que caracteriza este concepto. No se trata de un cambio generalizado e inmediato. Tal y como sucedió con las anteriores etapas de industrialización, se producen nuevas tendencias en la forma de organización de las empresas en sus vertientes de tamaño, comportamiento, alianzas, objetivos, e incluso cultura empresarial. Es una variación imperceptible en sus orígenes pero que poco a poco toma velocidad de crucero a caballo de la crisis económica de la década de los 70 del siglo XX y termina convertida en un cambio estructural permanente y progresivo de tal importancia que implica un nuevo paradigma global que afecta a todas  las instituciones de la Sociedad.

Citando a Zygmunt Bauman  podemos hablar en términos de Globalización, del concepto de Modernidad Líquida.

El conocimiento productivo como base de la nueva empresa.

Desde el punto de vista de la Sociología del Trabajo uno de los aspectos innovadores que delimita esta nueva era postmoderna en la empresa y el mercado de trabajo es la constatación de que el trabajo manual es cosa del pasado. La penetración de las NTIC, en particular microinformática y telecomunicaciones hacen posible el cambio organizativo de las estructuras de producción y todo ello necesita de la complicidad y la colaboración de un nuevo trabajador/a cuyo perfil se basa en el conocimiento. En el conocimiento productivo con una aplicación directa de nuevas tecnologías con implicaciones sociolaborales desconocidas hasta entonces para los trabajadores/as.

A partir de la incorporación de las WWW y la comunicación on line a las unidades de producción comienza una transformación profunda de la organización empresarial, ya que ahora es posible sincronizar, acompasar, armonizar, las actividades organizativas de otras empresas y aliados, proveedores, clientes y empleados. Los nuevos esquemas facilitan el sistema RED como forma novedosa de competir, de producir, de estar en el mercado de forma eficiente.

El flujo y caudal de INFORMACIÓN es planetario y de crecimiento exponencial.

El cliente como razón de ser de la Organización.

Emerge el CLIENTE y LA CALIDAD como elementos decisivos, casi obsesivos, de la organización empresarial; no forma parte del organigrama en si mismo, pero condiciona e influye en la toma de decisiones y en la configuración de las unidades de producción.

Otra característica a tener en cuenta es la preocupación que invade la empresa por la reducción sistemática de los costes internos ya sean recursos materiales o humanos. Las nuevas formas organizativas tienden a disminuir la importancia y número de MOI, es decir de mano de obra indirecta: labores de mantenimiento, seguridad, control de calidad, mandos intermedios o administración. Se trata de la supresión radical de aquellos trabajadores/as que no aporten valor añadido directo a la producción. Evidentemente muchas de estas funciones fueron incorporadas a las tareas a realizar por la MOD, mano de obra directa.

El trabajador/a inmerso en un mercado de trabajo TÍPICO de empresas en competencia instaladas en la etapa postindustrial desarrollará su trabajo en organizaciones que tendrán todas o gran parte de estas características.

  • Inmersa en redes empresariales a varios niveles, clientes, proveedores, fabricantes.
  • Orientada a la reducción sistemática de costes internos.
  • Preocupada por estudios de reducción de tiempos muertos.
  • Procura aplicar procesos que implican Lead Time.
  • Orientada a objetivos de Calidad Total y Defectos Cero.
  • Aplicación sistemática de procesos de Outsourcing.
  • Orientada a la aplicación de procesos de Just in Time.
  • Organización de la producción basada en la dinámica de clientes internos/externos.
  • Desarrollo de capacidades de adaptación, flexibilidad, innovación y globalización.

Conclusión.

Las repercusiones a nivel social , humano y laboral de esta nueva dimensión global basada en el conocimiento productivo y la incertidumbre, son ya perceptibles en las relaciones sociales y  laborales de este primer tercio del siglo XXI y forman un campo apasionante para el estudio y el análisis de la Sociología del Trabajo y las Organizaciones.

 

OTROS ARTÍCULOS A CONSULTAR SOBRE ESTE TEMA.

SOCIOLOGÍA DEL TRABAJO|LA EMPRESA COMO OBJETO DE ESTUDIO.

Economía y Empleo en la Sociedad-Red  Debate21

 

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