Educación para el desarrollo | Crisis de ciudadanía


La crisis del Estado es la crisis de la ciudadanía.

Mucho se ha escrito sobre la crisis y decadencia del Estado y de su papel como aglutinador de las sinergias e identidad de una cultura o de una nación. La crisis del Estado es también la crisis de la ciudadanía y de los valores democráticos e institucionales que debe desarrollar la población en su conjunto si no quiere ser relegada a un papel secundario o retroceder en sus derechos de ciudadano derechos tan duramente conquistados.

global-local

Es manifiesta y permanente la falta de sentido de Estado que prevalece en la agenda política de muchos países respecto a la inexcusable tarea de orientar las instituciones educativas hacia iniciativas que trabajen sobre el resurgir político y sobre todo social del concepto de ciudadanía en su acepción mas solidaria y amplia.

Nos referimos por tanto a una ciudadanía globalizada y globalizadora que comprenda y confronte los aspectos locales y globales de la cuestión. Los Estados no pueden inhibirse de esta responsabilidad so pena de fomentar ideologías excluyentes, nacionalismo exacerbados o planteamientos políticos insolidarios y xenófobos.

Es necesario el replanteamiento del papel político y social que desempeñan los gobernantes actuales ya que es palpable para toda la ciudadanía en general la gran falta de simetría que evidencian en la defensa de los intereses generales de la población a la que representan, en contraposición a los intereses planteados por los poderes económicos y financieros en el ámbito de la Globalización Económica a la que nos hemos visto abocados. 

Los paraísos perdidos. La exclusión social.

Términos como bien común, ciudadanía, solidaridad y justicia social, fueron aparentemente barridos, relegados, apartados de un plumazo en los momentos más duros de la crisis. Se instaló en la sociedad un criterio de sálvese quien pueda y de supervivencia pura y dura que nos hizo olvidar nuestro papel y nuestra corresponsabilidad con los problemas de desarrollo del resto del mundo.

Mayores tasas de desempleo supusieron menores tasas de cobertura social y por ende el advenimiento de un posicionamiento ideológico a favor de la eficiencia a ultranza supuestamente lograda mediante la renuncia al Estado  social y del encumbramiento de los procesos de privatización-liquidación de parte del sistema público asistencial. 

Inevitablemente, el tratamiento político y social de la crisis ha evidenciado procesos de exclusión social de grandes capas de la sociedad, procesos que se han llevado a cabo bajo la coartada y complicidad de las élites políticas y del status quo imperante.

La exclusión es sobre todo un estado de ánimo permanente del individuo, es un estado social, económico, emocional y casi existencial que implica un antes y un después en la vida de las personas. Existe una parte importante de la población afectada que tardará mucho tiempo en regresar a parámetros normalizados incluso después de volver a trabajar y disponer de actividad y salario estable.

La crisis económica y social está dejando tras de sí, una larga lista de cadáveres que afrontan todos los días su vida y que trabajan en esto o aquello… pero que han sufrido desarraigo, pérdidas de estatus social o profesional, de autoestima, pérdida de amigos,  de la vivienda familiar y un largo etc. No todo se arregla con volver a

 la normalidad y a las rutinas de antaño, a muchas personas la crisis les impactó en el centro de sus vidas rompiendo para siempre aspectos inestimables de su universo más personal, de sus paraísos perdidos.

En este contexto cercano, interno, local y próximo, donde las personas consiguen a duras penas salir de la crisis y recuperar la normalidad, es muy difícil abrir una ventana para plantearse aspectos que tengan que ver con problemas de  subdesarrollo, injusticia social o pobreza extrema en otras partes del planeta. Aun así, el principio de realidad es persistente y nos muestra un panorama desolador y al mismo tiempo un reto como ciudadanos/as del mundo.

Modernidad Líquida y Educación para el desarrollo.

Los aspectos más preocupantes de este deterioro social y por qué no decirlo ético de la ciudadanía persistirán más allá de la crisis actual y está influyendo en las capacidades sociales para ejercer como miembro del pleno derecho en aspectos culturales, simbólicos o educativos y la pérdida de conciencia política para mantener una actitud crítica ante los problemas del mundo globalizado.

TRABAJO ALIENACION

La intervención educativa intensa y transversal es el camino más efectivo para abrir la mente y cambiar las conductas de los ciudadanos/as de esta Modernidad Líquida (Z.Bauman) en la que estamos inmersos. Educar en valores cívicos para el ejercicio de una participación ciudadana en los aspectos relevantes de la Sociedad del Conocimiento actual se nos antoja imprescindible si queremos responder desde la sociedad civil ante una dinámica de cambio acelerado de tal magnitud que personas, colectivos e instituciones deben adaptarse y resolver a veces conflictos en clave GLOCAL* de forma casi instantánea. Esos mismos conflictos que hace 50 años requerían el transcurrir de toda una generación para ser asimilados y resueltos.

Conclusión.  Justicia social en lugar de caridad.

Es obvio que la situación actual necesita un desbloqueo gradual  y un cambio de las reglas del juego que introduzcan equidad y que sustituyan la caridad por la necesidad de ofrecer a los más desfavorecidos cierta dosis de justicia social y un modelo de desarrollo alternativo. 

El recurso más preciado, la herramienta más efectiva, el arma de destrucción masiva de la intolerancia, el egoísmo, la ignorancia y el odio sigue siendo LA EDUCACIÓN.

La Educación para el Desarrollo (EpD), la Educación para la ciudadanía global del siglo XXI.  Educar en valores universales que tengan que ver con el espíritu crítico y la solidaridad basada en la responsabilidad, el compromiso personal con objetivos colectivos y el respeto a la diversidad. Cómo iremos viendo en próximas entregas, sin duda alguna otro mundo es posible.

*Glocal debe ser entendido como un mezcolanza de elementos propios de la mundialización y de valores locales peculiares y propios de cada entorno.

http://debate21.es/2016/01/05/los-limites-de-la-globalizacion-lo-glocal/

“COMUNICAR PARA APRENDER Y COMPARTIR”.

 

 

 

 

 

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